2 Octubre 2006

cuestión de perspectiva

Leo en tufuncion.com una breve historia de internet. Yo la verdad que lo de Arpanet y eso me queda lejos. Pero no tanto, yo entré en la carrera en 1.994, con monitores de fósforo verde y downloads de midis de Mike Oldfield a 500 bytes/s. con una emoción tremenda.

De modo que cuando apareció el primer buscador (yahoo el primero que usé, pero siempre me gustó más lycos), pensé “mola”. Y luego las páginas web personales (”moola”), cuentas de correo on line (”molan”) y la banda ancha con videos y todo (”mola”) pues… es que lo he vivido, es que para mi eso no es Historia, de la gorda, con H.

En la Wikipedia (otro “mola”) pone que Internet ha alcanzado los mil cien millones de usuarios. Pf, me recuerda un libro (… Tanebaum, creo) que decí­a que Internet debí­a ser considerada la octava maravilla del mundo, más que las pirámides y más que todas las demás maravillas juntas. Así­ dicho en frí­o parece exagerado. Pero si piensas la cantidad de gente que ha trabajado en ella para conseguir la ciencia y la tecnologí­a, y la cantidad de gente que la usa… no deja de ser asombroso que sea posible, que lo hayamos hecho, y que no lo hayamos hecho antes.

Pero supongo que pasa como con mi impresión de H en mayúscula, que habría que dejar pasar 100 años para verlo con perspectiva. Como por ejemplo 1.905, el annus mirabilis de Einstein, sólo ahora sabemos lo que significó. Y es historia reciente.

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15 Abril 2006

Aníbal, el gran estratega de Cartago II - Inicios

Los primeros años de la vida de Aní­bal transcurren con la vergüenza de la derrota de Cartago en la “Primera Guerra Púnica”. La ciudad de Roma habí­a dejado de ser un pequeño poder local para extenderse por toda la Pení­nsula Itálica. Irremediablemente Roma y Cartago tení­an que chocar por la supremací­a del Mediterráneo. La cosa terminó con el control de Roma sobre las islas de Sicilia, Córcega y Cerdeña. Amí­lcar, padre de Aní­bal tuvo que firmar una derrota deshonrosa y retirarse al norte de África.
Fue en ese momento cuando los cartagineses volvieron la mirada hacia la Pení­nsula Ibérica, una tierra rica tanto en fertilidad como en metales preciosos. Fue durante este perí­odo donde Aní­bal dio sus primeros pasos como conductor de hombres al realizar incursiones contra la resistencia local bajo las órdenes de su cuñado Asdrúbal (su padre ya habí­a muerto).


En este punto abro un paréntesis para hacer una aclaración. Los cartagineses tení­an una forma de conquista diferente a la que estamos acostumbrados. A diferencia de los romanos que donde llegaban “conquistaban” en la máxima expresión de la palabra, es decir, imponí­an sus dioses, sus leyes, su sistema de gobierno… en definitiva su civilización, los cartagineses preferí­an mantener la del pueblo conquistado llegando al punto que en la mayorí­a de los casos se mantení­an los dirigentes que se encontraban hasta entonces. Cierro aquí­ el paréntesis.

La carrera expansionista de Cartago en la Pení­nsula Ibérica se acabó con un tratado por el cual el rí­o Ebro significaba la frontera de influencia entre ambos: las tierras al norte serí­an para Roma mientras que el sur serí­a de Cartago. Sin embargo, Sagunto, ciudad que se encontraba al sur del Ebro se declaró romana, acto que obligó a Aní­bal a sitiarla y tomarla por la fuerza. Esto era lo que Roma estaba esperando para poder declarar de nuevo la guerra a Cartago: comenzaba así­ la “Segunda Guerra Púnica”.

Continuará…

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8 Marzo 2006

Anibal, el gran estratega de Cartago I

Cuenta Apiano que dos de los mayores estrategas de la antigüedad, en el pasado enemigos y rivales, se encontraron en unas termas en el ocaso de sus vidas públicas y pudieron charlar amistosamente pues se tení­an gran respeto y admiración mutua. Eran ni más ni menos que Aní­bal Barca y Publio Cornelio Escipión.
Nos dice Apiano que el romano preguntó al púnico cuál era en su opinión el mejor estratega de todos los tiempos, a lo cual Aní­bal contestó que sin duda Alejandro Magno. ¿Cuál serí­a entonces el segundo?, volvió a preguntar. Pirro el Epirota contestó entonces. ¿Quién estarí­a en el tercer puesto en esta escala de talentos? creyendo que al fin serí­a él el elegido. Evidentemente yo mismo, contestó Aní­bal sin embargo.
Publio Cornelio quedó un poco molesto y preguntó con cierta ironí­a: ¿En que puesto te habrí­as puesto entonces si yo no te hubiera vencido en Zama?. Sin duda alguna, en el primer lugar.
De esta manera quedó zanjado el asunto puesto que colocaba a Escipión como al vencedor del mejor estratega de la historia.

Todo esto viene a cuento porque querí­a poner un post (éste es el primero de varios) sobre Aní­bal, a mi entender el mejor general de todos los tiempos y, aunque menos conocida esta faceta, un grandí­simo estadista.

Continuará…

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