7 Marzo 2007

Curso de Cosmologí­a en Cosmocaixa - Dí­a IV

categorizado en Astronomí­a, Ciencia |

La cuarta “lección” se titula “El zoo cósmico, una descripción de nuestro universo”. La charla corría a cargo de Almudena Alonso (Instituto de la Materia del CSIC), presentada por Benjamí­n (el coordinador) como una de las mejores cosmólogas españolas. También dijo que habí­a dado muchas conferencias y ésta era su primera charla divulgativa. Y se notó un poquito, porque aunque estuvo correctí­sima, hablaba a toda leche y condensó cientos de datos y objetos astronómicos distintos en poco más de hora y media. Realmente la charla hizo honor a su tí­tulo y nos llevamos la impresión de que vivimos en un mundo realmente rico en formas, alejado del típico de universo vací­o y lleno nada más que de estrellas. No pude por menos que acordarme de este texto de Asimov.

De nuevo aprendimos un par de cosas interesantes, como que los astrónomos se catalogan a sí­ mismos en galácticos y extragalácticos. Ella era extragaláctica, por eso nos habló de tantos objetos distintos en el universo. Sin embargo, Benjamí­n, el coordinador del curso se considera galáctico, y es más especialista en estrellas; de hecho respondió a varias preguntas sobre el ciclo de vida de las extrellas que no sé porqué parece que es algo que le interesa mucho a la gente. Me acuerdo de sus respuestas de que el sol es una estrella “corriente” y que después de una larga vida quemando su combustible crecerá para convertirse en una gigante roja (fagocitando el sistema solar) y luego quedará nada más que un núcleo pequeñito, una enana marrón. Si fuera entre 8 y 12 veces mayor el sol acabarí­a como supernova.

En el turno de preguntas yo comenté que hace poco en ese mismo museo se nos habló del proyecto ALMA, de cómo se centraría -dentro de sus muchos proyectos- en la formación de sistemas planetarios, y que en este mismo curso se nos narró cómo se lanzó el satélite COBE para hacer una medición muy concreta, esperando casi con ansia los resultados. Pregunté en fin, cuál era la próxima “gran cosa” desde el punto de vista observacional. Y sorprendentemente no la hay. Está claro que la tecnología marca hitos, y el proyecto ALMA lo será, pero también el telescopio espacial Webb , el “sustituto” del Hubble, que ella promocionó un poquito porque era el proyecto en el que trabajaba. Pero el caso es que no se lo jugaba a una sola carta. Por cierto, este telescopio no va a ser como el Hubble “de andar por casa”, ya que se situará en una órbita de 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Hala.

Queda una conferencia más en este curso, y el sábado una visita guiada por el LAEFF. Seguiremos informando.

Esta entrada ha sido escrita el Miércoles, 7 Marzo 2007 a las 16:33 y está categorizada bajo Astronomí­a, Ciencia. Puedes seguir los comentarios de esta entrada a través de RSS 2.0 feed. También puedes dejar un comentario, o un trackback desde tu propio site.

Deja una réplica