Curso de CosmologÃa en Cosmocaixa – DÃa II (Bis)
El pasado jueves tuvimos Javi y yo nuestro segundo dÃa del curso de cosmologÃa. En este caso el tema era las cosmologÃas antiguas y los avances en las concepciones del Universo a través de la historia. Estuvo a cargo Javier Ordóñez que trabaja en la Universidad Autónoma de Madrid. La charla estuvo muy bien construida y se notaba que era profesor por aquello de lo bien que se explicaba aunque yo eché de menos un chiste que otro para hacerla más amena.
La conferencia abarcó desde los griegos hasta Hubble y aunque casi todo lo que se nos contó es ampliamente conocido si se nos planteó una visión más realista del asunto. Me explico. Cuando por ejemplo se publicó el libro póstumo de Copérnico nadie en la Iglesia le puso pegas por dos motivos principalmente: en primer lugar nadie tomó muy en serio todo lo que contaba en el libro y en segundo lugar, nadie entendÃa muy bien qué era realmente lo que estaba contando. Algo parecido pasó con Galileo cuando decÃa ver algo por el telescopio que únicamente él veÃa. Hay que ponerse en el pellejo de la gente de ese tiempo cuando algo que has mamado desde siempre quieren romperlo de repente y además es únicamente un “loco” quien lo dice.
No quiero extenderme mucho y simplemente voy a reseñar un par de anécdota que para mi juicio son muy interesantes y que reflejan muy bien la propia naturaleza del hombre en la época en la que le toca vivir:
- Cuando llegó a las manos de Carlos I el libro de Copérnico, estaba tan encantado con él que compró otro para su hijo Felipe II. Carlos I era amante de la astrologÃa como todo buen gobernante que se preciara en la época pero era además defensor a ultranza de la Iglesia. No supo, por tanto, ver que el libro tiraba abajo toda la concepción católica. Es por este motivo por el que se conservan en España dos manuscritos de Sobre las Revoluciones de las Esferas Celestes.
- Cuando Newton explicó su teorÃa sobre la Gravitación Universal rápidamente se le puso la pega de por qué no colapsaban las estrellas atraÃdas al final unas a otras por la gravedad. Newton dio dos explicaciones: la primera era que existÃa un equilibrio entre ellas por su uniformidad en las distancias de tal manera que la fuerza de atracción de unas se contrarrestaban con otras (pero se le rebatió diciendo que no se ajustaba a la observación de la VÃa Láctea). La segunda era que Dios mantenÃa ese equilibrio. Evidentemente quedaron satisfechos con la segunda explicación.
Seguiremos informando.
Si quieres leer el comentario sobre el primer dÃa del curso sigue este enlace.
ACTUALIZACIÓN: No tengo cura…, no habÃa visto el post de Javi, siento repetirme. Al menos, veo que acudimos a la misma charla…