Curso de CosmologÃa en Cosmocaixa – DÃa III
Esta charla ha sido sin duda mucho más sesuda que las anteriores. Hubo varios momentos donde me perdÃ, pero trataré de hacer un resumen de lo que oÃmos, y luego dos conclusiones que saqué en claro.
El ponente fue Eduard Salvador Solé, del DEpartamento de AstronomÃa y MetereologÃa de La Universidad de Barcelona.
Primero se puso a hablar de Copérnico y Newton, pero con razón, porque las bases del modelo cosmológico que hoy se trabaja nacen en conceptos muy antiguos. De hecho, un asunto que sacó a colación interesante fue que ya desde los griegos se arrastra una cocepción del universo infinito en el tiempo y en el espacio. A pesar de que los griegos conocÃan un objeto finito pero ilimitado: la esfera, pero no lo aplicaron a su cosmologÃa. Hasta Copérnico y Newton (e incluso Einstein) consideraban el tiempo como algo infinito, porque si se lo encierra en un cÃrculo aparecen graves problemas de causalidad. El hecho de que el tiempo tenga un inicio es algo rompedor desde luego; algo que Einstein rebatió al primero que lo propuso, un tal Alexander Friedman (uno de los pocos que entedió en su momento la teorÃa de la relatividad general de Einstein, por cierto).
Luego entró de llenó en como Gamow y sus colaboradores estudiando la fÃsica de partÃculas llegaron a predecir la radiación de fondo, cómo se encontró por casualidad, y cómo se lanzó el satélite COBE para medirla con precisión. De modo que ahora tenemos bastantes evidencias fÃsicas de “la teorÃa”, que nos llevan a medir las constantes cosmológicas del universo incluso desde varias ramas distintas de la ciencia.
El ponente nos contó un poco más en detalle el estudio de las anisotropÃas en la radiación de fondo. En concreto, es interesante ver cómo primero el COBE y después el WMAP midieron la radiación. En ella quitaron el dipolo, que es el efecto sobre la medición de la tierra moviéndose a través del espacio, pero no en su rotación y traslación, sino más general como puntito en una galaxia que se mueve en un cúmulo de galaxias en el supercúmulo de Virgo (la leche). Y quitaron también el quadripolo que ahora mismo no me acuerdo que es, y ahà aparece el mapa ese ovalado que ha salido en algunos sitios como la luz del universo primigenio. Se ha estudiado a fondo sus propiedades y por eso sabemos que hay un 73% de energÃa oscura, 23% de materia oscura y sólo 4% de átomos conocidos. Es como estar en una habitación a oscuras y medirla (con precisión!) por el eco que hacen nuestros pasos, pero qué hay en ella no lo sabemos.
Las conclusiones a las que he llegado después de esta charla son dos:
- primero: el vulgo ya no puede participar en las teorÃas cosmológicas. Actualmente la teorÃa del universo inflacionario tiene evidencias fÃsicas que la sustentan, y estamos razonablemente seguros de manejar un modelo cosmológico válido, pero en el camino hemos perdido la claridad que otras explicaciones tenÃan en el pasado. Es decir, si dos griegos discutÃan entre sà si la Tierra era plana o redonda podÃan hacer el experimento de medir la sombra de dos palos a la vez -suficientemente alejados-, y por trigonometrÃa sacar la curvatura. Y lo hicieron. Y eso es muy fácil de explicar y de entender. Ahora por contra, creo que la fÃsica de partÃculas en los primeros milisegundos del universo es un lÃo de cojones.
- segundo: Edwin Hubble se parece un montón a Robert de Niro.
Categoría/as: Astronomía, Ciencia, Física | 2 Comentarios
El pasado jueves tuvimos Javi y yo nuestro segundo dÃa del curso de cosmologÃa. En este caso el tema era las cosmologÃas antiguas y los avances en las concepciones del Universo a través de la historia. Estuvo a cargo Javier Ordóñez que trabaja en la Universidad Autónoma de Madrid. La charla estuvo muy bien construida y se notaba que era profesor por aquello de lo bien que se explicaba aunque yo eché de menos un chiste que otro para hacerla más amena.