20 Diciembre 2006

El mayor impedimento para los viajes espaciales tripulados

Probablemente si preguntara cuá¡l es el mayor problema al que se enfrentan los ingenieros de las distintas agencias espaciales para realizar viajes tripulados de largo alcance, digamos al planeta Marte o más allá, seguramente las respuestas estarí­an orientadas al transporte de combustible, infraestructura una vez llegado al planeta, la duración del trayecto, etc.

Pues no, el mayor de los problemas y que todaví­a no hay vistas de una solución viable a corto plazo son las radiaciones cósmicas.

Ahora mismo me encuentro escribiendo este post y estoy expuesto a dichas radiaciones, pero afortunadamente la atmósfera terrestre me protege de la mayorí­a de ellas, únicamente recibo al año el equivalente a dos radiografías, unos 0,03 rem. Sin embargo, si realizara un viaja a Marte, unos dos años de viaje espacial, recibirí­a sin protección unos 80 rem anuales, suficiente para destruir en un año el tercio de las cadenas de mi ADN, lo que me producirí­a diversos cánceres de lo que probablemente morirí­a (a no ser que Antonio Brú me ayudara). Y claro, esto si tengo suerte y no me sacude un torrente de partí­culas procedentes de las muchas tormentas solares que imprevisiblemente tiene el sol. Esto supondrí­a recibir unos 200 rem en una hora, más que suficiente para matarme.

Todo esto nos lleva a la irrevocable solución de proteger a los futuros viajeros espaciales de forma que se reduzca la incidencia de la radicación. Se han puesto sobre la mesa varias soluciones, aunque por ahora ninguna es viable:

- Escudo de materia: como por ejemplo recubrir la nave con agua de 5 metros de grosor. Está claro que funcionarí­a, pero su peso lo hace inviable en este momento.

- Escudo magnético: esto conseguirí­a rechazar la mayorí­a de la radiación con menor peso pero además que a largo plazo un campo tan intenso serí­a perjudicial, no hay protección a lo largo del eje del escudo.

- Escudo electroestático: aunque supone mejoras sobre la solución anterior al no haber zonas ciegas, se recibirí­a radiación de electrones no muy deseada y tendrí­amos un problema para generar la electricidad necesaria.

Encontrar una solución válida trae de cabeza a los cientí­ficos de las distintas agencias espaciales por lo que si a alguien se le ocurre alguna idea que no dude en comunicarla.

En el número de mayo de 2006 de investigación y ciencia hay un artí­culo muy interesante sobre el tema a cargo de Eugene N. Parker y sobre el que me he basado para escribir este post.

Categoría/as: Ciencia, Fí­sica | 1 Comentario