28
Noviembre
2006
El otro día finalmente fui a la conferencia aquella sobre el proyecto ALMA. El tío estuvo hablando casi todo el tiempo sobre la importancia que tenía detectar moléculas en el espacio, como un medio de prenetar en las nebulosas de gas y polvo que vemos sólo por encima con los telescopios ópticos. Resulta que al colapsar esas nubes, en la génesis de estrellas y planetas, en el disco que se forma, existen como unos surcos que es donde se cree que se forman los planetas (de ahí el hueco) muy pequeños. Tan pequeño como 0.4 segundos de arco, y por tanto haría falta un telescopio de 14 km. de diámetro, que es precisamente lo que se quiere simular con el proyecto ALMA: 54 radiotelescopios en un altiplano de chile a 5.000 km de altura. La conferencia estuvo llena de imágenes fantásticas de nebulosas.
Y ayer vi un artículo en la revista “Astronomía” (nº 89) acerca de un tema completamente distinto. Una estrella llamada Alfa Arae que se halla a 300 años luz de la Tierra, de la clase de “estrellas Be”. Son muy lulimosas, supermasivas y calientes, y rotan muy rápidamente. Están perdiendo masa a lo largo de los polos por medio de un fuerte viento estelar (del orden de 2.000 km/s) y están rodeadas en el ecuador de un disco de materia. Alfa Arae tiene diez veces la masa del sol, es tres veces más caliente y seis mil veces más luminosa. Hace una rotación completa sobre sí misma en medio día, o sea 50 veces más rápidamente que nuestro sol. De hecho, con una velocidad en el ecuador de 470 km/s, gira tan rápidamente que se encuentra cerca de su velocidad de desintegración. La materia a esa velocidad tan crítica podría escaparse de la estrella, de la misma forma que nos expulsaría un tiovivo desbocado.
Y pensar que aquí en la Tierra las nebulosas no se ven si miras hacia arriba, y objetos celestes tan extraordinarios como Alfa Arae son sólo un puntito brillante, en el mejor de los casos.
Categoría/as: Astronomía, Ciencia |
22
Noviembre
2006
Hace poco que me topé con la siguiente página: https://idapadron.ine.es/fapel/FAPEL.INICIO. En esta página del INE podemos hacer búsquedas por apellidos y ver su volumen y distribución por las distintas provincias españolas. Nos dan dos posibilidades: por nacimiento o por residencia.
Es bastante interesante porque además podemos ver, por ejemplo, cuantas personas tienen como primer apellido Sánchez, como segundo o en ambos.
Como es de esperar los GarcÃa son los reyes, más de tres millones de españoles residentes en España tienen a GarcÃa al menos en uno de sus dos primeros apellidos.
Como por arriba es muy fácil, a ver quién consigue el apellido menos frecuente. Yo he encontrado TrÃvez, con tan solo 245 personas (entre ellas mi cuñada y mi sobrino) y ninguna con el mismo en el primero y segundo.
A ver si hay alguien que me gane…
Categoría/as: Curiosidades, Sociedad |
15
Noviembre
2006
Leyendo el libro del otro dÃa, se me han juntado cuatro ideas que juntas han generado un nuevo meme, inquietante.
Resulta que en una parte del libro se dice que la especie humana sobrevivió a la cuarta glaciación con apenas unos miles de ejemplares. Eso explica el poco acervo genético que poseemos. No he encontrado la parte exacta para poneros la cita (el libro es muy gordo, leche), pero me da la impresión de que por entonces ya éramos inteligentes.
En otra parte del libro cuenta que “se cree que sólo un hueso de cada mil millones aproximadamente llega a fosilizarse alguna vez. (…) Se ha calculado que sólo ha conseguido acceder al registro fósil menos de una especie de cada diez mil. (…) Además, el registro que tenemos es totalmente sesgado. La mayorÃa de los animales terrestres no mueren en sedimentos, claro. Caen en campo abierto y son devorados o se pudren y desaparecen sin dejar rastro. Asà que el registro fósil está casi absurdamente sesgado en favor de las criaturas marinas.”
Por otra parte, el otro dÃa se propagó por la blogosferá el post de qué pasarÃa si la humanidad desapareciera inmediatamente (que es -por cierto- un requisito para que quede registro fósil de una especie). Curiosamente, a los dos millones de años desaparecerÃa el rastro de los residuos radiactivos generados por el hombre, y eso serÃa todo. Y eso es un hipo para la historia de la vieja Tierra.
Y por último, está la consideración de que nuestro cráneo y nuestro cerebro han sufrido un crecimiento en una explosión evolutiva asombrosamente rápida. Por lo menos si la comparamos con el resto de la selección natural. En mucho menos de 2 millones de años nos ha crecido la frente y se nos ha hinchado el cerebro.
Entonces, y esto es lo inquietante, no resulta descabellado pensar que ha habido alguna especie inteligente sobre el planeta Tierra, y ya no están aquà para contarlo. Nosotros mismos, como especie, apenas si abarcamos de 2 a 6 millones de años, según el antropólogo con el que hables. Los dinosaurios (por Dios) dominaron la Tierra durante 160 (¡!). Imaginad por un momento que alguna especie anterior al meteorito de hace 65 sufrió una adaptación similar a la nuestra, desarrolló inteligencia y fue consciente de si misma (hoy sabemos que eso no es tan raro, al menos un par de especies ya lo hacen). En el gigantismo del Cretáceo permaneció condenada al ostracismo de unos miles de ejemplares (nosotros hemos demostrado que se puede sobrevivir). Y luego llegó el meteorito, claro, y al carajo todo.
¿No es inquietante? ¿Debemos buscar restos de una civilización perdida? ¿Debemos dejar una huella para la próxima especie inteligente que nos suceda?
Categoría/as: Ciencia, Ciencia Ficción |
12
Noviembre
2006
El jueves Alberto y yo trataremos de ir a una conferencia que se da en el museo CosmoCaixa de Alcobendas. D. José Cernicharo Quintanilla (del CSIC) hablará del proyecto ALMA (Atacama Large Milimeter Array). Copio de otra web:
“ALMA es un proyecto Euro-Americano con un coste de unos 600 millones de dólares. Consiste en 64 (¿54?) radiotelescopios (en 2012) de 12 metros de diámetro trabajando en modo interferométrico con líneas de base de hasta 14 km. Estarí situado en el desierto de Atacama, a 5000 m de altitud. La complejidad de su funcionamiento, la necesidad de una fuerte participación industrial y las condiciones logísticas asociadas a su emplazamiento representan el desafío más importante para la radioastronomía mundial en los próximos 50 años.”
Categoría/as: Astronomía, Ciencia |
10
Noviembre
2006
La verdad es que ese descubrimiento que fueron los números nunca dejan de sorprenderme. Muchas veces lo que parece evidente no lo es y hay cosas que realmente no parecen tener sentido y va contra la “lógica”. Una de esas curiosidades es la siguiente:
¿Qué conjunto de elementos de entre los naturales y los pares tiene un cardinal mayor? o dicho de otras palabras, ¿qué son más, los enteros -1,2,3,4,…- o los pares -2,4,6,8,…-?
La respuesta no es lo que parece lógicamente -al menos para mi- y como en muchas ocasiones en estas cosas, cuando entran los naturales, la culpa la tiene el infinito.
¿Alguien es capaz de contestar a la pregunta y demostrarlo?
Categoría/as: Matemáticas |
8
Noviembre
2006
Asimov es mi escritor de ciencia-ficción favorito. Independientemente de su capacidad como escritor, no hay duda que ha creado escuela e influido en muchos autores. Incansable a la hora de escribir, es difícil elegir entre toda su obra un libro. Si he de escoger uno, me decantaría por “El fin de la Eternidad”. No voy a desvelar nada del mismo, pero para el que le gusten las historias de ciencia-ficción con viajes en el tiempo no se lo puede perder (aunque seguramente ya lo habrá leído).
Pero si en algo fue prolífico Asimov es en los cuentos cortos. A menudo releo alguno de ellos. En este caso si tengo mi preferido claramente: “La última pregunta”. Básicamente trata de cómo varios personajes a lo largo de un futuro muy basto, realizan la misma pregunta a Multivac, una especie de súper-ordenador. La pregunta en cuestión es en resumen si es posible revertir la entropía. Tras millones de años de meditar la respuesta, Multivac consigue llegar a una conclusión… y la respuesta es para mi gusto genial.
Categoría/as: Ciencia Ficción, Libros |
4
Noviembre
2006
Después de citarlo contínuamente en microsiervos, de paseo por la fnac (por cierto, qué peligroso es pasear por librerías, por los memes y eso) vi el libro de Bill Bryson, “Una breve historia de casi todo” (una referencia aquí).
Aún no lo he acabado, pero no me está defraudando nada en absoluto, puesto que todo lo que dicen de él parece ser cierto: es una obra de divulgación científica francamente buena. Y también de reconocimiento social, porque según va desgranando preguntas básicas sobre lo que somos y lo que son las cosas van saliendo a la luz los grandes hombres que las han respondido: Newton el primero, claro, y varias páginas a Einstein, pero también otros no mencionados a menudo, como Cavendish.
El libro abarca “casi todo”, de modo que acabo de estremecerme con la descripción del terremoto que asoló Lisboa en 1755 (9 en la escala Richter; que por cierto la inventó junto con un tal Beno Gutemberg -aquí y aquí-, al que nunca se nombra), probablemente uno de los primeros en ser documentado y el nacimiento de la sismología.
“Justo antes de las diez de la mañana se produjo allá una sacudida lateral súbita (…) que se prolongó ferozmente durante siete minutos completos. La fuerza convulsiva fue tan grande que el agua se retiró del puerto de la ciudad y regresó en una ola de más de 15 metros de altura, que aumentó la destrucción. Cuando cesó al fin el temblor, los supervivientes gozaron sólo de tres minutos de calma, tras los cuales se produjo un segundo temblor, sólo un poco menos potente que el primero. Dos horas después se produjo el tercero y último temblor. Al final, habían muerto sesenta mil personas y habían quedado reducidos a escombros casi todos los edicifios en varios kilómetros a la redonda.” También afectó al norte de África, e incuso Sevilla y Salamanca donde dañó la catedral. En la wikipedia se puede leer más sobre este terremoto.
Da la casualidad de que yo tengo familia cerca de Salamanca y me acerco a “turistear” por allá a veces, y los 31 de octubre es la tradición del Mariquelo, recordar ese suceso.
Se puede leer esto en la wikipedia: “(..) se subiera alguien a la torre para tocar las campanas, para dar gracias a Dios y pedir que el terrible suceso no se repitiera. Además, era necesario medir año tras año la inclinación de la torre para comprobar que no siguiera inclinándose. Los encargados de iniciar esta costumbre fueron los Mariquelos, una familia que vivía dentro de la catedral y que se encargaba de tocar las campanas cuando correspondía.”
Categoría/as: Ciencia, Citas, Historia |
3
Noviembre
2006
Esta mañana nos hemos estado riendo de una leche que se ha dado un compañero de trabajo con el perchero. Y es ruín, pero es divertido, ver como se la pega el de al lado. Y los vídeos de japoneses demuestran que no es cultural, que se rie todo el mundo.
Así que hoy en vez de presentar algo en el blog voy a preguntarlo. ¿Por qué? ¿Por qué nos reímos del mal ajeno? Qué ventaja evolutiva tiene reirse cuando lo suyo sería preocuparse e intentar ayudar?
Categoría/as: Asi es la vida, El Blog de Barduino |