Dios y los dados
El principio de incertidumbre y la aleatoriedad inherente a la naturaleza que la mecánica cuántica propone le pareció tan desagradable a Einstein que en una carta a Bohr en 1926 escribió su famosa frase: “Dios no juega a los dados con el universo”.
A lo que Bohr no pudo por menos que responder: “Albert, deja de decirle a Dios lo que tiene que hacer”. Que por cierto, esta frase es atribuída también a Enrico Fermi.
Más tarde, muchos han querido dejar su granito de arena en esta conversación. Por ejemplo, Stephen Hawkings comentó que “Dios no solamente juega a los dados, sino que a veces los lanza donde no podemos verlos.” Woody Allen dijo:”Dios no juega a los dados con el universo, se lo juega al escondite”. Y el cachondo de Ian Stewart apostilló: “Si Dios jugara a los dados… ganaría”.
Pero no fueron los primeros en hablar del tema, porque Nietzsche en su libro “Así habló Zaratustra” (1885), un capítulo titulado “Antes de la salida del sol”, escribe “[el cielo]… que tú eres para mi una divina mesa de juego donde juegan divinos jugadores con dados divinos”.
Yo por mi parte sólo tengo que añadir que tengo unos dados en casa que ponen “Dios” en todas las caras. Y acostumbro a jugar con ellos. Mola.
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